Ni dormir, ni soñar, ni vivir.


Y es que ni dormir puedo;
 pues en el sueño aparece el mismo miedo 
que en la vida real me esmero en desaparecerlo.

 Y es que ni soñar puedo; 
pues el sueño se convierte en pesadilla 
que me humilla y cuya despedida 
consiste en volver a esa vida llena de miedo.

 Y es que ni vivir puedo;
 pues pareciera una fantasía 
el hecho que ni dormir ni soñar pueda 
y el pensar terminar en esa fría caja de madera 
causa el mismo miedo por el cual...
ni dormir, ni soñar, ni vivir puedo.

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